MEMORIA BARRIAL
Se inauguró el Sitio de Memoria ex Instituto Álvarez Cortés en Malvín Norte
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Foto: Mario Mujica y Joaquín Berriel en CODIVIMA

Para hablar de un centro de reclusión para adolescentes en Malvín Norte hay que sentarse en el living de Mario Mujica, un expreso político “interno”, como lo definieron los funcionarios del Álvarez, y esperar a que su perra de 14 años  esté quieta. Ahora Mujica, de apellido y nariz vasca, vive en COVIDIMA y comenta con soltura, y tras las intervenciones de Joaquín Berriel, el porqué instalar un Sitio de Memoria en el barrio.

La cárcel estaba en medio de un baldío. El terreno tal vez pertenecía a una quinta. Lo más cercano: un asentamiento hacia dónde disparaban los presos sociales. Este encierro de adolescentes varones, era una especie de olvido. Los cuartos tenían nueve camas, water y palangana. Por cuarto dormían de 18 a 20 personas. Según la página oficial de Sitios de Memoria Uruguay, un proyecto militante y colectivo que pretende generar “una herramienta de acción política para el presente”, los militares denominaban al Instituto Alvarez Cortés como “Centro de Observaciones N.º 1”. 

“Ahora es la UTU y un club de fútbol”, detalla Mujica para luego indicar que en las celdas comunes está el centro educativo y “El Chalecito” en donde estaban las destinadas a los presos “más peligrosos”. Pasaron por ahí adolescentes presos por faltas, presos políticos del MLN-T, Partido Comunista, de todos los departamentos del país. 

Para los civiles, era el Instituto de Menores “Álvarez Cortés” y sus reclusos, de 150 a 200 niños y adolescentes, de entre 5 y 17 años, “los internos”, según comentó Mujica. Funcionó una década, entre 1969 y 1978.  En 1983 se convirtió en la Escuela Técnica de Malvín Norte de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU). El antiguo “Chalecito” fue cedido al club social y deportivo ALUMNI. 

Durante su funcionamiento, no estaban las viviendas de emergencia construidas por el Instituto de Viviendas Económicas (INVE), no estaban los complejos habitacionales sobre la rambla Euskal Erria, “eran todas quintas”, rememora Mujica. La mayoría del calendario hoy “sobrevive”, agrega, para luego informar que si bien él estuvo solo un mes, durante ese período vio a 150 personas soportar las mismas condiciones.

La memoria barrial

Cuando se inauguró el sitio de memorias de adolescentes mujeres “Hogar Yaguarón”, o en su versión militar “Centro de Observación Nº 2”, ocurrió un encuentro entre los expresos políticos de Cortés. Al mismo tiempo, y según cuenta el integrante del colectivo Memorias de Malvín Norte, Joaquín Berriel, algunos militantes del barrio estaban reconstruyendo su memoria. “Hubo una feliz coincidencia”, relata por su parte Mujica. 

Si bien, como apunta Berriel, muchas veces los adolescentes eran amenazados popularmente por el fantasma de “El Cortés” para que se respetaran las normas del hogar, como también advierte Mujica, en Malvín Norte los y las vecinas desconocían su existencia. “Suponemos que es porque estaba aislado”, asume Berriel, “en aquellos años no había vecindades cerca del centro de reclusión”. Según Mujica, la mayoría de los traslados de los “internos”, como les llamaban los funcionarios civiles, se realizaban por la noche. 

“El cuco quedó ahí, por ser el único lugar donde se recluía a los varones en 1983, pasó a ser un albergue de Mujeres, después es cedido a ANEP y se funda una UTU”, cronometra Mujica después de haber, durante años, iniciado el proceso de instalación de sitio de Memoria, que también, como detalla Berriel, tenía su fase de recopilación documental sobre el terreno. 

“Hemos hecho algunas actividades con la gente del barrio, se tomaron muchas historias de cómo los chiquilines se escapaban por la cañada, muchas historias en torno al edificio y tomamos varios registros orales”, enumera Mujica para luego agregar que “como muchos estuvieron con los presos políticos en el barrio eso dejó un trayecto de construcción de memoria nutrida de muchas cosas, entre presos sociales y presos políticos, todo generó un significado específico para el barrio”. También permitieron explorar algunos “iconos de la delincuencia juvenil de aquella época, como el Chueco Maciel”, quien también estuvo en El Cortés.

El lugar de la memoria

El proceso de colocación de la placa en la UTU de Malvín Norte fue dificultoso. Se pudieron brindar talleres a los estudiantes, se pudo hablar con los vecinos y vecinas, se pudo recopilar información, pero el director general de la Dirección de Educación Técnico Profesional, Juan Pereyra, se negó a colocar la placa. 

 Y si bien será Berriel quien comente con detalle los obstáculos del camino de instalación de la placa, cuya instalación tuvo buen puerto el pasado 25 de mayo, Mujica es quien lo resume de la siguiente manera: “no le correspondía decir nada, es como si quisiera instalar una placa de José Pedro Varela y no me dejes”. 

A principios de abril, Pereyra impidió la inauguración del Sitio de Memoria ex Instituto Álvarez Cortés. Se iba a plantar un árbol y a poner una placa con la siguiente inscripción: “Ex centro de reclusión Álvarez Cortés del Consejo del Niño (1929-1983). Este lugar fue cárcel de niños y adolescentes desde 1929. Entre 1968 y 1978 funcionó como prisión para varones adolescentes que lucharon contra el autoritarismo y la dictadura militar. Nunca más terrorismo de Estado. Ley 19.641”.

El colectivo que integra Berriel emitió a los días un comunicado en el que se calificaron a las acciones de este jerarca técnico de UTU, como “gesto de arbitrario desconocimiento”, en especial, por no reconocer el contenido de la ley n°19.641, la que establece los procedimientos para declarar y crear sitios de Memoria Histórica en Uruguay. Pereyra le dijo a la diaria que: el tema era delicado, que le generaba dudas por el año y que el lugar donde se iba a colocar la placa era “un centro educativo”. Ese mismo día lo había cerrado. 

A mediados de abril, la inauguración del Sitio de Memoria, se debatió en la sesión del Consejo Directivo Central (CODICEN). El organismo ratificó la instalación del Sitio de Memoria, que ya había sido declarado el 7 de junio de 2023. La resolución fue recibida por autoridades de ANEP, y para fines de agosto de ese mismo, según informa Berriel, el organismo más jerárquico de la coordinación de la educación pública, había encomendado el inicio de los procedimientos para inaugurar el Sitio de Memoria. 

El Sitio de Memoria

En el patio de la UTU se plantó un roble blanco. Y la placa de Sitio de Memoria. El roble blanco para los vascos representa, según Berriel, “fuerza, resistencia y libertad”. De los que, por mitad del siglo XX, habían plantado esa comunidad en sus quintas, las que llamaban “el paseo de Malvín Norte”.

Una centena de vascos, exiliados de la guerra civil española, plantaron diversos robles blancos por el barrio por su simbología. Al acabar la guerra retornaron donando o vendiendo a un precio accesible los terrenos en agradecimiento a la comunidad que les había dado espacio. El complejo de Euskal Erría lleva ese nombre en homenaje a los vascos y el Sitio de Memoria en Malvín Norte, también, según detalla Berriel. 

“Como representa fuerza y resistencia para los vascos, la idea es homenajear a los compañeros presos políticos en el Álvarez Cortez y la larga historia del barrio”, menciona el integrante de Memorias Malvín Norte, para luego indicar que los robles blancos abundan en las diversas esquinas y que la UTU fue la primera institución estatal en el territorio. Se instaló en 1929.

Por último, Berriel sostuvo que la idea “es también que en un futuro, tanto las generaciones de la UTU, como las juventudes de Malvín Norte, descubran en ese cartel, un poquito de la historia del barrio” y de su Sitio de Memoria.