Nuestra Ley Nacional de Vivienda, aprobada hace más de cincuenta años, fue maravillosamente pionera en su época y todavía hoy sigue siendo un instrumento fundamental para la vivienda social, del que por cierto los demás países de la región, y muchos del mundo, todavía carecen. Sin embargo, aun reconociendo esa fortaleza, todas las cosas buenas son perfectibles y, sobre todo, necesitan adaptarse a realidades que pueden ser cambiantes, y que ahora lo son aceleradamente.

Estas consideraciones vienen a cuento porque algunas de las disposiciones que la ley contenía y aún contiene, responden a condiciones que hoy en día han variado, y al no ajustarse -o al menos flexibilizarse- ya no se corresponden con las necesidades actuales, o, incluso, pueden ser un obstáculo para alcanzar mejores soluciones. Esto se puede aplicar a muchos aspectos de las viviendas, pero vamos a analizar en particular el que tiene que ver con la superficie de las unidades y la asignación de tipologías con base en el número de dormitorios que se considera necesario.

CAPITALES AFÓNICOS

“Urbanismo neoliberal: barrios privados en Uruguay” relata la falta de acceso a información sistematizada sobre el fenómeno en el país, la opacidad en administraciones locales a la hora de regular el proceso de privatización de las ciudades y señala un fuerte interés del sector inmobiliario en que el fenómeno esté invisibilizado y que el debate sobre su existencia permanezca fuera del debate público.

Editoriales, DAT

Hace casi veinte años, en este mismo El Solidario, entonces en versión impresa, nos planteábamos esta misma pregunta con el mismo título. Eran épocas de la Reglamentación 1993, de la Administración Lacalle Herrera, aquella de las franjas, que dividía a las cooperativas según los ingresos familiares, para que ninguna familia tuviera una vivienda que no pudiera pagar, aunque fuera la que necesitaba. En aquella época, aunque la ley hacía posible que las cooperativas tuvieran hasta doscientos socios (y lo conjuntos, por lo tanto, doscientas viviendas), no podían tener más de cincuenta, por una reglamentación que venía de la dictadura, y en los hechos el promedio no llegaba ni a cuarenta.

UNA SENSIBILIDAD OBRERA

María Julia Alcoba decidió publicar sus memorias sobre la vida obrera de las mujeres durante las décadas del 50 y 60, de esta manera, “Las mujeres, ¿dónde estaban?”, rescata la cotidianidad, la empatía y la resistencia de las mujeres militantes de la época.

Actualidad

Otros temas

fnv