LOS APORTES DEL AGRO
La carga impositiva a multinacionales de la actividad agropecuaria puede aumentar, según Gabriel Oyhantçabal
Equipo Comunicación FUCVAM
Foto: Equipo de Comunicación FUCVAM

Con la intención de definir por cuáles conceptos se puede aumentar la carga impositiva del agro y qué efectos podría tener en la actividad agropecuaria, El Solidario, dialogó con el ingeniero agrónomo, Gabriel Oyhantçabal

Varios dirigentes sindicales y políticos, han señalado que los ingresos del Banco de Previsión Social tienen sus diferenciales por rubro. Mientras la industria y el resto de los privados, realizan aportes patronales del 7.5 por ciento, los del agro descienden a 1.9 por ciento. En este sentido, El Solidario dialogó con el docente e investigador en la Universidad de la República (Udelar), doctor en estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México y magíster en Ciencias Agrarias con opciones en Ciencias Sociales, Gabriel Oyhantçabal, para poder dimensionar qué características son las que hacen a la cadena agraria una de las más importantes del país pero una de las menos aportantes. 

Para pensar el agro primero hay que conceptualizar uno de los elementos más relevantes de la cadena: el valor de la tierra en Uruguay. En este sentido, el investigador detalló que los elementos que agregan valor son la fertilidad, factores del subsuelo y la cercanía con algún puerto, ruta o mercado consumidor. Eso lleva a que la tierra medida con la unidad de hectáreas pueda valer 10 mil dólares en Soriano, y 1500 en Artigas. 

A grandes rasgos, Oyhantçabal advierte que las ganancias que se producen por el suelo uruguayo han tenido algunos cambios en los últimos tiempos. Actividades como la forestación han desplazado a la actividad ganadera de los suelos y la introducción de la producción de granos. Este y otros factores han llevado a la multiplicación de los precios de la tierra. En este sentido, la multiplicación del valor de la tierra, que oscila en los 3500 dólares por hectárea, no se condice muchas veces con la recaudación estatal, ni tampoco con el aumento de las exportaciones. La propuesta de aumentar el gasto público social para reforzar políticas de seguridad social, educación y salud, siempre tiene un impacto en los impuestos y recaudaciones del Estado. Para entender a la principal actividad económica del Uruguay, hasta los 90 casi íntegramente ganadero, la mejor opción es hablar con un agrónomo qué sucede con la carga impositiva de la actividad. En especial, si entiende a la ciencia del cultivo de la tierra desde las ciencias sociales y no viceversa. 

Hubo un momento en Uruguay en el que se multiplicó el precio de la hectarea de 500 dólares a 3000 ¿esto produjo un cambio en la recaudación tributaria?

Sí. Quizá no exactamente en la misma proporción, pero subió. La recaudación en el agro tiene sus dinámicas. Como las empresas agropecuarias son dueñas de la tierra,  tienen dos negocios. Uno productivo: las vacas, los cultivos y los árboles. Por otro lado, tienen el negocio de la propiedad de la tierra: el arrendamiento. Los impuestos, por lo general, son por la tierra, hay algunos impuestos específicos para el capital. 

Por ejemplo, los de la tierra es la contribución inmobiliaria. En los inmuebles urbanos se suele ajustar al valor del mercado y representa el 40% de ese valor. En el caso de los inmuebles rurales es del 15% del valor del mercado. Y se establece con una fórmula que nadie conoce. Está sujeta a decisiones políticas que no son técnicas. Al menos hoy nadie conoce su fundamento. 

¿Habría entonces posibilidades de aumentar ese impuesto?

Sí, totalmente. Nada lo impide. La renta de la tierra es importante. Una de las formas de cálculo depende de los catastros del Ministerio de Economía. Es un valor ficto, no se pone según el precio del mercado. Está también el impuesto a primaria que se incorporó a modelos rurales en el segundo gobierno de Tabaré Vázquez. Y después el que está pensado para amortiguar la desigualdad es un adicional al Impuesto de Patrimonio. 

¿El Impuesto a la Concentración de la Tierra (ICIR)?

Bueno, es lo que quedó en el lugar del ICIR. Al aprobarse en el gobierno de José Mujica, orientado a capturar 60 millones de dólares al año. La renta en Uruguay es de 2500 millones dólares, por renta, los ingresos de los dueños de tierra que producen esas dos formas. Grababa a los dueños de la tierra, no a los arrendatarios, sino a los propietarios. Aquí se concentra mucha riqueza, por lo menos un impuesto y nos distribuimos un poco. Un grupo importante de empresarios, no todo, pero una parte relevante, y la suprema corte falló a favor. Se dejó de cobrar. 

¿Quién lo paga?

Todos aquellos que podrían tener más de 2000 hectareas. Ahí hay un problema de diseño porque si una empresa tiene 1999 no paga. Las mayores contribuyentes de este impuesto son forestales. 

¿Por qué es el negocio que más tierras necesita?

Exacto. Hay una forma de cálculo del activo con los pasivos, o sea es lo que vos tenés en propiedad menos lo que vos debés. Esa es la definición contable. Si vos tenés una deuda grande, rebaja tu patrimonio. Hemos sabido qué lo que hacen es mantener un stock de deuda grande porque eso le reduce lo que pagan. 

Estos, digamos, son los impuestos a la renta, pero ¿los de producción?

El Impuesto a las Rentas Económicas (IRAE) es el más grande. El agro tiene un régimen de excepción. O sea, lo pagan empresas grandes y sociedades anónimas, pero un productor chico no paga IRAE. Tributan otro impuesto que fija a la venta. Es una tasa pequeña, el Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (IMEBA) que es fácil de liquidar. 

¿Cuántas vías de exoneración del IRAE tienen las grandes empresas?

Muchas. Es un impuesto que quienes lo saben al dedillo es muy perforable. Hay muchas de eludir. No haces algo ilegal, pero se puede encontrar alguna que otra forma de reducir lo que abonas. Fueron generando sistemas de excepción que al final sea un impuesto que no recaude muy bien. Recauda entre 50 a 60 millones de dólares anuales. 

Más o menos el agro tributa en torno al 12 % de sus ganancias, por IRAE y por IMEBA. Pueden eludir deliberadamente algunos impuestos, pero eso ya es un tema penal.

¿La concentración de la tierra por alquiler y por propiedad como se ha desarrollado en este tiempo?

Lo que pasó, desde 2000 en adelante, es que cambió la tierra bajo arrendamiento, en comparación a la tierra en propiedad. Si el entorno del 80 % es por propiedad y otro 20 % en alquiler. En 2011, que es el último dato preciso que tenemos del Censo agropecuario, pasó a ser 70% por propiedad, y el otro 30 por alquiler. No me acuerdo si era 80, subió un poco la tierra en propiedad, pero sigue siendo la tierra agropecuaria en propiedad de empresarios agropecuarios. 

En Uruguay el empresario agropecuario, además de ser empresario agropecuario, es dueño de la tierra. Esa es la figura típica. Después hay empresarios que alquilan y hay mucha figura mixta. Un poco en propiedad y un poco en arrendamiento. De hecho, los más grandes suelen tener esta parte mixta. 

Vender un campo, si bien puede ser un buen negocio, no es tan fácil, tengo que ponerlo a la venta, si es un campo grande la cantidad de interesados se achica, lleva un tiempo, tiene un proceso legal, entonces, le da más rigidez. Quizás un negocio ganadero o forestal que son de mediano plazo se adaptan. Pero como es un negocio es que se mide año a año y las ganancias dependen de tanto de como se de la producción y la demanda, la estrategia principal fue obtenerla por alquiler. 

¿Alguna forma la dinamización de estos factores hizo que el precio de tierra se multiplicara?

Es difícil aislar factores. Sin duda un factor es que desde el 2000 en adelante aumentó el precio de todas las commodities, entre otras. De todas las commodities, entre ellas las agropecuarias. China entra con mucho peso al mercado de las commodities, demanda bienes para la industria y demanda alimentos para sus trabajadores. Entonces, entra un nuevo actor que demanda muchos bienes. 

Desde el 2008, después de la crisis financiera de Estados Unidos, salen del mercado de hipotecas y de bonos de deuda. El mercado inmobiliario se va al mercado de commodities porque es un negocio rentable, sobre todo en lo que es bolsa acciones para proyectos futuros. Los accionistas compran un papel que dice esto equivale por 300 toneladas de soja a cobrar en mayo. Para el productor es una estrategia interesante porque se asegura hoy antes de plantar y se financia. 

Es probable también que la llegada de capitales al exterior para comprar tierras en Uruguay y las formas de tenencia como Sociedades Anónimas operen como un factor más. 

Hubo un boom de fideicomisos con tierras en Uruguay ¿cómo incidió esta clase de negocios en el agro? ¿también repercutió en la valorización del suelo rural?

Son principalmente las AFAPs quienes invierten de esa manera. Por lo que hemos investigado, aún no han entrado otro tipo de actores. Nadie impide que entren. Pero el fideicomiso financiero, las AFAPs, han comprado más de 220 mil hectáreas con esa modalidad. Un 1.5 % de la tierra del país. Es bastante, el Instituto Nacional de Colonización, tiene 400 mil como arrendatario. Es el propietario más grande. Pero son tierras que juntó en 80 años. Las AFAPs juntaron 200 mil en diez. A las AFAPs les interesa la renta y el campo que, en teoría, se va a ir valorizando. Y va a poder vender. 

¿Se puede decir que el precio de la tierra va a seguir valorizándose?

Los que venden los proyectos dicen que sí. Si se ve el crecimiento de las tierras del 2000 al 2011, se dice sí. Es por la tendencia. Pero si miras el precio de la tierra desde 2011 a 2020, el precio se plancha. El año pasado repuntó. Hace poco salió como el promedio de la hectarea 3900 dólares. De acá a 30 años, hay demanda de materias primas, alimentos, la tierra es escasa, pero puede haber cambios tecnológicos. No es el único factor pueden haber cambios de consumos alimenticios en la población. Algunas personas creen que se va a consumir carne sintética. Entonces, si un chancho va a seguir comiendo soja o lo hacen en un laboratorio, ahí va a haber una diferencia. 

¿Las acciones de los fideicomisos de acá son uruguayas?

Son de las AFAPs. Hay una que es estatal: República Afap. Tienen regulado qué pueden invertir y qué tienen que hacer en el país. Son unos 14 fideicomisos financieros para compras de tierra más negocio agropecuario y hay algunos que son solo para comprar la tierra y alquilarla. La gran mayoría compra la tierra para agricultura, para sistema de riego y hay otro que es comprar tierra y árboles. Es un negocio inmobiliario: compro campo y cobro una renta.

Los aportes paronales del agro son uno de los más bajos, con 1.9 % contra un 7.9 % de la industria ¿por qué sucede esto? ¿Existen exoneraciones?

En el agro sí, tiene un régimen especial. Como muchas cosas, el agro es un Estado dentro del Estado. Entonces, en vez de pagar aportes patronales, como un porcentaje de la base salarial, pagan un ficto por hectárea. Entonces, si tenés tantas hectáreas, pagas tanto de aporte patronal. Eso beneficia a los intensivos. Por ejemplo, los que trabajan en invernáculos. Pero perjudica a los extensivos: ganadería y forestación. 

¿Es una forma de aplicar a quien tiene más?

En general, mucha superficie es sinónimo de mucho capital. Aunque hay excepciones. La producción intensiva en invernáculo, que tiene poca superficie, es muy intensiva en capital. Opera mucho más como un impuesto a la tierra que como un impuesto o como un gravamen al personal ocupado.  

Lo que sí pasa es que la forma de como se cobra hace que lo que termina recaudando está muy lejos del 7.5 % del sector privado. Pero el agro tiene ese régimen especial por hectárea. Es deficitaria porque tiene más egresos que ingresos por parte de la actividad agropecuaria. Es una cuestión de justicia tributaria. Habría que ver si perjudica más a los extensivos que a los intensivos. Pero, sí, la caja es deficitaria y los aportes de los otros privados casi triplican el del agro.

¿Hay capacidad de aumento?

Sin duda una multinacional lo puede pagar. Capaz que un chiquito no, pero ahí me imagino que será un régimen de excepción o gradual.